Sobre la campaña

Sobre la campaña

Somos parte de una campaña global organizada para luchar contra los abusos del monopolio de Facebook. A esta campaña la impulsa la nueva política de privacidad de la aplicación de Facebook, WhatsApp, que deberá entrar en vigor el 15 de mayo de este año.

Cuando Facebook adquirió WhatsApp en 2014 su Director, Mark Zuckerberg, prometió que los estándares de privacidad de WhatsApp se mantendrían: “No vamos a cambiar en absoluto los planes en torno a WhatsApp y la forma en que utiliza los datos de los usuarios. WhatsApp funcionará de forma completamente autónoma.” Esta promesa se ha roto una y otra vez.

En 2016 Facebook ganó acceso a buena parte de los datos de los usuarios a través de una “actualización” de rutina y le dio a los usuarios tan solo 30 días para aceptar o no. Una gran cantidad de usuarios no estaban al tanto de que podía rechazar estos cambios en ese momento. Hoy, los aproximadamente mil millones de usuarios que se unieron a WhatsApp después de 2016 no tuvieron ni siquiera esa opción.

Con esta nueva “actualización”, Mark Zuckerberg está rompiendo una vez más la promesa que hizo tanto a los usuarios como a los reguladores, que había aprobado la compra de WhatsApp en su momento. Esta vez no hay opción. Los que no estén de acuerdo perderán sus cuentas. Sin bien es cierto que esta nueva política tiene que ver en particular con la privacidad de las comunicaciones entre empresas e individuos, se ha hecho evidente la dirección a la que van los planes de Facebook con esta aplicación: hacia una creciente repartición de nuestros datos entre anunciantes.

La historia de WhatsApp también es parte integral de la historia que se está contando sobre uno de los gigantes corporativos más influyentes, Facebook, un gigante que ha estado bajo escrutinio intenso en los últimos años nada menos que por el riesgo que representa a la existencia misma de la democracia. A Facebook se le ha encontrado culpable de sucesivas violaciones a la privacidad de los usuarios con actos como la repartición de datos entre anunciantes, la autorización a terceros para que puedan acceder a la información de los usuarios y también abusos del mercado. La compañía ha sido blanco de particular escrutinio desde el escándalo de Cambridge Analytica en 2018. Un escrutinio que no debe detenerse.

Facebook está probando una vez más que no perderá oportunidad alguna de abusar de su posición y su monopolio para extraer tantos de nuestros datos como sea posible, pues cuenta con el hecho de que muy pronto no tendremos ya adónde ir para comunicarnos más allá de su dominio. No hay mejor ilustración de por qué los reguladores deben aprovechar este momento para tomar acción.